sábado, 23 de agosto de 2008

Huevos (los)


Suelen ser dos y suelen ir acompañados de una polla, pero como de eso algo escribí, estos merecen capítulo aparte.
Testículos, les dicen los médicos, bolas suena argentino y pelotas o cojones se les llama aquí, güevos le dicen en mi pueblo, son la sede de algo indefinible que se llama hombría. (¿?)
Son fábrica y deposito de una sustancia muy apreciada por todo aquel o aquella a quien le gustan los hombres y sabe de la cosa.
Deben ser artículo de lujo pues se presentan dentro de una bolsa o talega de piel, escroto para los puristas, áspera, rugosa, con un costurón en el centro, que queda debajo o detrás del falo, según la postura. La bolsa se encoge por efecto del miedo, del frío y de la excitación sexual y se dilata por el calor, la fatiga y el gasto de la leche.
Una vieja amiga se fijaba mas en la calidad de los huevos que en el tamaño de la polla, solía (y suele) decir aquello de “poca picha y buen cojón, carta de buen follador”, le gustan grandes, compactos y pesados como patatas, lo que se llama un par de huevos, promesa de repetidas y sabrosas eyaculaciones… (Las hay golosonas, bien por ellas...).
A las mujeres les encanta acariciar, los huevos, que son muy sensibles y lo agradecen, pero también muy delicados y si no los manosean con dulzura a la mayoría de los hombre nos da repelús.

2 comentarios:

Esperanza dijo...

Vaya, tienes facilidad para estimular el sentido del gusto hasta hacer drenar a las glandulas sus liquidos.

Muchos besos.

Babilonio dijo...

Degusta y no te deshidrates amiga, va a ser lo mio la cocina, aysss